vida blindada, negocios de éxito y gran defensora de su prima Cristina

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Alexia de Grecia lo ha conseguido. Su figura pública es casi inexistente y puede llevar una vida de lo más plácida en Costa Calero, una de las zonas más exclusivas de Yaiza, en Lanzarote, donde su marido, el arquitecto Carlos Morales, construyó un espectacular chalé en un terreno rústico de 10.000 metros cuadrados que le acarreó algunos problemas judiciales (finalmente la causa fue desestimada y el ayuntamiento recalificó los terrenos). Los medios de comunicación no se aventuran hasta allí y ella misma ha logrado con sus actos diluir la atención sobre su persona, pese a ser sobrina de los Reyes eméritos y uno de los máximos apoyos de la infanta Cristina.

A su alrededor hay mutismo absoluto. Contactamos con su marido, Carlos Morales, a través de su empresa, para ver si con motivo de una cifra tan redonda, 55 años, tenían previsto hacer alguna celebración especial o propiciar, dentro de lo posible habida cuenta de la pandemia del coronavirus, una reunión familiar con las preceptivas medidas de distanciamiento social. No hay respuesta. Solicitamos la misma información a la portavoz de la familia real griega y y sí nos aclaran que «no tenemos información oficial que compartir sobre el 55 cumpleaños de la princesa Alexia, pero puedo confirmar que la familia está actualmente en su casa en Lanzarote y debido a la situación del Covid-19, no se ha preparado ninguna celebración especial».

En su entorno también nos dicen que la hija de Constantino de Grecia y Ana María de Dinamarca no es nada proclive a hacer declaraciones y mucho menos a facilitar información respecto a cuestiones personales. No podemos perder de vista tampoco que no deja rastro digital, ya que no tiene perfiles en las redes sociales (al menos de manera pública).

La presión mediática

Alexia aprendió la lección en Barcelona, ciudad en la que conoció al que hoy es su marido, en una de las épocas en las que la Ciudad Condal brilló más internacionalmente, después de las Olimpiadas de 1992. En aquel entonces compartía piso con dos amigas relacionadas con el mundo de la vela y gracias a ellas se cruzó en su camino Carlos Morales, quien es un gran aficionado a ese deporte. Una vez consolidaron su relación, decidieron establecerse allí y allí nacieron sus dos hijas mayores, pero llegó un momento en que ambos necesitaban un cambio. Y aunque la atención mediática que suscitaban no fue el factor más determinante, sí fue una variable muy importante para que tomaran esa decisión.

En 2010, en Estocolmo, en la boda de Victoria de Suecia. (Getty)
En 2010, en Estocolmo, en la boda de Victoria de Suecia. (Getty)

«Desgraciadamente, la prensa más rosa fue agobiante. Al final, sales por la puerta de tu casa y hay gente detrás de un contenedor de basura, pero no es porque pasa algo, eso lo puedes entender… Constantemente tenías que estar pendiente de si alguien te estaba siguiendo. Me di más cuenta de eso cuando llegué aquí», desvelaba a Yeray Betancor en una de las escasas entrevistas que ha concedido en los últimos años para el programa de televisión ‘En confianza’, en Lancelot Televisión, una cadena de la isla, en la que habló más abiertamente que nunca de todas las facetas de su vida.

«Alexia, como una más»

Alexia de Grecia consiguió su propósito de diluirse en un semianonimato, pero su presencia en la isla es muy apreciada, tanto que incluso se ha convertido en un reclamo publicitario. Así, en una conocida inmobiliaria, que destaca en su web que en la zona donde residen hay casas de hasta 5 millones de euros, leemos que «en Puerto Calero viven la princesa Alexia de Grecia y su marido Carlos Morales, arquitecto y nacido en Lanzarote. Esta pareja ha decidido vivir en Lanzarote y han escogido Puerto Calero, no solo por la afición de Carlos Morales a la vela sino porque además es donde se encuentra el mayor número de casas de lujo en Lanzarote».

La casa de de Carlos y Alexia, en concreto, está construida en estilo canario, con muros encalados de blanco y piedra, consta de tres plantas, está rodeada de palmeras y dispone de una amplia zona ajardinada y una gran piscina, ideal para disfrutar de las privilegiadas temperaturas de la isla con sus cuatro hijos, Arrieta, Ana María, Carlos y Amelia, que nacieron en 2002, 2003, 2005 y 2007, respectivamente.

Muy pendiente de su prima Cristina

La prima del rey Felipe VI, a quien, como desvelaba en la mencionada entrevista, guarda en su teléfono móvil con otro nombre, por si cayera en manos que no corresponden, vive en un entorno en el que, según nos cuentan en el ayuntamiento de la localidad, «existen casas a pie de acera, junto a otros chalés más privados, que suelen gozar de seguridad propia en algunos casos. En Puerto Calero vive gente con gran capacidad adquisitiva y hay una gran comunidad internacional, sobre todo, alemanes e ingleses. También es una zona hotelera. Y por cierto, Marina Puerto Calero acaba de conseguir nuevamente la bandera azul -galardón anual y un sistema de certificación de la calidad ambiental desarrollado por la Federación Europea de Educación Ambiental-. Aquí a Alexia se la ve como a una más, pasa absolutamente inadvertida, lo que no significa que no haga vida en público, de hecho ha participado en algunas pruebas de natación populares».

En una misa por el 25 aniversario de don Juan de Borbón con la infanta Cristina, el 3 de abril de 2018. (Getty)
En una misa por el 25 aniversario de don Juan de Borbón con la infanta Cristina, el 3 de abril de 2018. (Getty)

Alexia también aprovechó esa ocasión para aclarar que nunca había compartido piso con la infanta Cristina durante su estancia en Barcelona, ya que cuando llegó la hija menor de los Reyes eméritos ya vivía acompañada: «Nos veíamos muchísimo, pero nunca llegamos a vivir juntas». Y subrayó que estar a su lado en las circunstancias difíciles derivadas del caso Nóos era lo natural: «El apoyo es normal, como cualquiera haría con un familiar. Ella sigue adelante con su familia, como puede, y con su trabajo. Estamos muy unidos en la familia y nos llevamos muy bien», manifestaba al tiempo que recordaba los grandes vínculos afectivos que tiene con la familia Borbón. Según nos cuentan, ha estado muy pendiente del tratamiento informativo que se ha dado a este caso por el que Iñaki Urdangarin cumple su condena en la prisión de Brieva y su prima fue imputada, pues han mantenido siempre una relación muy estrecha, y a su lado han estado en Washington y en Suiza, en los buenos y los malos momentos.

Su marido, empresario de éxito

Su marido, Carlos Morales, ha desarrollado su labor profesional fundamentalmente en el archipiélago canario, y como la propia Alexia reconocía en la mencionada entrevista, cuando se mudaron de Barcelona hasta Lanzarote, él consideraba que tal vez allí tendría más posibilidades profesionales, como así ha sido. En la web de su empresa, Carlos Morales Arquitecto SL Profesional, de la que es administrador único, fundador y CEO, recalca que «vivir y trabajar en un entorno como Canarias por el que pasan más de 13 millones de turistas al año nos aporta una perspectiva muy real de lo que ocurre en el sector turístico…». En su equipo cuenta con cinco personas que encabezan los distintos departamentos y, además, con un gran número de colaboradores y empresas con las que trabajan de manera habitual. Con un activo superior a los dos millones de euros, declaró en el ejercicio de 2018 beneficios cercanos a los 80.000 euros.

Con su marido, Carlos Morales, en 2014. (Getty).
Con su marido, Carlos Morales, en 2014. (Getty).

Unos notables números para una empresa que nació hace más de 20 años y que está especializada en desarrollar proyectos del sector turístico desde el campo de la consultoría de diseño, y ofrecen servicios de diseño integrado, desde la arquitectura, el paisajismo o el interiorismo a la gestión de resorts y complejos hoteleros. No es la única firma a la que está vinculado ya que también foma parte de Longevity Partners SL desde 2017. Una compañía de la que es apoderado y que se dedica al mercado inmobiliario.

Alexia y Carlos son muy felices en Lanzarote. En 2016, la sobrina de los reyes Juan Carlos y Sofía confesaba que no se veía viviendo en otro lugar y parece que, de momento, no ha cambiado de opinión.

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